Valquejigoso, novedad muy madrileña


El periodista y crítico gastronómico Enrique Caldauch hace un análisis de los vinos y la historia de Bodega Valquejigoso en la versión impresa del diario Expansión:

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"Puede resultar, además de simpático, muy agradable que cualquier natural o turista que quiera ir de vinos por el mismísimo centro de Madrid se pase por Las Cuevas de Luis Candelas, en El Arco de Cuchilleros, y pueda tomarse allí un Dehesa de Valquejigoso. Luego, cruzar unos metros más adelante, a la Cava Baja, y en La Posada de la Villa tomarse un Valquejigoso V2; y casi en la espalda de la misma, en la calle Grafal, entrar en La Taberna del  Capitán Alatriste y pedirse un Mirlo Blanco, también de la misma bodega. Los tres restaurantes son muy conocidos y de cocina típica madrileña; y los vinos, muy interesantes, también son de la zona, ya que proceden de Villamanta, un pueblo de la Comunidad de Madrid, cerca de Gredos y de la provincia de Toledo.

Todo tiene bastante sentido si tenemos en cuenta que los tres restaurantes y la bodega pertenecen a la misma persona, Félix Colomo. La historia de esta familia es muy curiosa. Félix Colomo abuelo nació en Navalcarnero, dejó el campo para emigrar a Madrid con 12 años y terminó convirtiéndose en un torero muy famoso a principios de los años 30. El actual coso de Navalcarnero lleva su nombre. Durante la Guerra Civil permaneció toreando en el lado republicano, lo que le costó al final unos años de cárcel y que le purgaran y no le dejaran torear más. En 1947 abrió Las Cuevas de Luis Candelas, que se convirtió en un clásico del turismo madrileño. Su hijo, del mismo nombre, continuó su trayectoria haciéndose con los otros dos  restaurantes; y en 1986 compra la Finca Valquejigoso al conde de Caral. En 1992 deciden poner en marcha el proyecto vitivinícola, y la finca pasa de ser un importante coto de caza a redefinirse como viñedo y bodega.

En 1997 empieza la plantación de las cepas, 47 hectáreas en total repartidas en 83 microparcelas, cada una con sus características especiales. Aurelio García, enólogo y al frente de la bodega, juega con esas parcelas y con diferentes variedades. Aparte de las nacionales tempranillo, garnacha tintorera y la blanca albillo, usan también cabernet sauvignon, cabernet franc, syrah, petit verdot y las blancas viognier y sauvignon blanc.

Hacen tres vinos. El primero es un tinto, Dehesa de Valquejigoso 2012, que tiene un 40% de tempranillo y el resto de las diferentes variedades tintas. Presenta una nariz con intensidad media alta donde dominan los recuerdos de frutas negras, como la mora y la ciruela, con cierta madurez, pero no excesiva; todo rodeado de una madera bien integrada. En boca aparece muy sabroso y maduro, casi mediterráneo. El segundo tinto es Vaquejigoso V2 del 2009, con un 75% de cabernet sauvignon, un 18% de cabernet franc y un 7% de petit verdot. Aparece elegante en nariz, decididamente intenso y dominado por la fruta muy madura. La boca es poderosa, muy sabrosa y con nervio.

Cierra un blanco sorprendente, su nombre es Mirlo Blanco y es del 2014. Tiene un 40% de albillo, un 30% de sauvignon blanc y lo mismo de viognier. Pasa 12 meses de crianza en barrica de roble, luego va a hormigón. Se embotelló en 2016 y desde entonces está reposando en bodega. Llama la atención muy positivamente porque aparecen primero los tonos avainillados de la madera, que poco a poco van dando paso a recuerdos de frutas como melocotón, albaricoque, así como tonos balsámicos tipo eucaliptos y menta de esos que despejan la nariz. En boca es muy untuoso, cremoso, potente y largo."